Artículo.

 

Marx, padre de la publicidad moderna.

 

Mtro. Israel Pérez Valencia

 

Si Karl Marx pudiera levantarse de su tumba sólo un instante, y le diéramos la oportunidad de contemplar el mundo actual a través de la televisión, seguramente se desplomaría al ver que gran parte de sus ideas económicas y políticas han sido desplazadas por conceptos como globalización y libre mercado.

 

Pero por otra parte, Marx podría estar feliz al mismo tiempo, al ver que muchas de sus predicciones tuvieron una exactitud que podrían ser envidiadas hasta por el propio Nostradamus. No es para menos, Marx manifestó en obras como Teorías de la Plusvalía, El Capital y Contribución a la Crítica de la Economía Política El concepto de fetichismo mercantil, un fenómeno que en la publicidad moderna resulta indispensable. Suena extraño y hasta contradictorio, pero así es.

 

El estudioso del marxismo, Ludovico Silva, analizó en su ensayo Alicia en el País de las Mercancías  que el fetichismo mercantil se basa en la personificación de la cosificación, es decir, que el capital mismo, que es una razón social, aparece como una cosa, pero además, como una cosa se enfrenta al trabajador como un objeto hostil y ajeno.

 

De ahí, dice el autor, que Marx bautice a la mercancía como un ente físicamente metafísico, el objeto misterioso que siendo una cosa se comporta como persona; siendo un producto se enfrenta hostil al productor, y todo ello a la alquimia capitalista de las relaciones de producción.

 

Marx afirmaba: “En cuanto empieza a comportarse como mercancía, la mesa se convierte en un objeto físicamente metafísico, no sólo se incorpora en sus patas encima del suelo, sino que se pone  frente a todas las demás mercancías y de su cabeza de madera empiezan a salir antojos mucho más peregrinos y extraños, la mesa rompe a bailar por su propio impulso”.

 

Ludovico Silva entonces descubre la profecía marxista: ¿Qué son la radio y la televisión sino mercancías “que se ponen de cabeza frente a todas las demás mercancías”? ¿Mercancías que hablan de las mercancías?

 

La personificación de las cosas, dice Silva, es una insólita realidad de nuestro mundo actual, lleno de aparatos que hablan  y de científicos sociales que no se atreven a hacer la menor consideración si no les es dictada por una computadora. La televisión no es un fetiche tal sólo por ser una mercancía, es un súper fetiche, nos habla todo el día de mercancías y nosotros la aposentamos en nuestra casa como un “fetiche religioso”, concepto que usa Marx cuando hablaba de que el capitalismo es una “religión diaria”.

 

Además, de la televisión aparecen mercancías que hablan de sí mismas y que se hacen su propia publicidad y cada día se da más el caso de que no se limita a hablar de ellas y proclamar sus excelencias, sino que las presenta como si fueran personas y las deja que ellas mismas nos cuenten su historia. Este fenómeno es la más genuina comprobación de que el fetichismo del que hablaba Marx no era una mera fórmula literaria o metafísica.

Así, después de conocer este concepto de fetichismo mercantil el famoso Tigre Toño de Kellogg´s, el Pollo Feliz, Pancho Pantera y el tamarindo Pelón Pelo Rico, entre otros, han descubierto una paradójica rama de su árbol genealógico.

 

Marx por su parte, regresará molesto a su tumba, con la idea de que le plagiaron sus conceptos para crear algo muy contrario a su filosofía, por lo que habría que considerar que si Marx volviera a vivir, tal vez sería globalifóbico.

 

 

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