La violencia hacia la mujer en México

Por Israel Pérez Valencia

México es un país donde sus vastas expresiones culturales se contradicen con la visión moderna de la convivencia humana. En el marco del Día Internacional de la Mujer, conviene reflexionar acerca de la percepción social que de ellas se tiene -con una rancia herencia de tintes patriarcales y religiosos- y que las reduce a una “derivación del hombre” o un ser humano de segunda categoría. No olvidemos que hasta 1953  se le reconocieron a las mujeres sus derechos políticos  al permitirles el sufragio, lo que resulta significativo, si se habla de un país que en su constitución garantiza la libertad e igualdad.

La violencia contra la mujer en México

A pesar de que en nuestro país se puede hablar de avances importantes en lo que se refiere al papel de la mujer en  lo político, económico y social, existe un rubro que históricamente ha quedado pendiente: la violencia de género. Por desgracia, las agresiones físicas, emocionales y psicológicas hacia las mujeres han sido rubros que se han dejado pendientes y que culturalmente no se han podido erradicar.

Aunque la máxima expresión de la violencia de género en México es el feminicidio, existen otras manifestaciones  que se encuentran en ámbitos mucho más comunes y cotidianos.

Tipos de violencia hacia la mujer

De acuerdo al Instituto Nacional de las Mujeres, la violencia hacia la mujer está  catalogada de la siguiente manera:

Violencia física

 Que se manifiesta a través de cualquier acción que lesione el físico de la mujer y que le deje secuelas importantes. En este sentido, llama la atención que la violencia física ya no se limita exclusivamente a los padres o las parejas formales, se cuenta con información de  adolescentes que por diferentes problemáticas de carácter psicológico, toleran los golpes de sus novios.

Violencia psicoemocional

Se refiere a todas esas agresiones, ya sean palabras o acciones, que agreden la autoestima y dignidad de la mujer. Desde la humillación, restricción (incluso hasta sexual), insultos, burlas, amenazas y cualquier actitud devaluatoria de su imagen personal y pública. Este fenómeno se recrudece cuando en los ámbitos laborales se manifiestan actos de discriminación hacia  mujeres que no encajan con el prototipo estético occidental, las embarazadas y madres solteras, a las que muchas  empresas en México les niegan el acceso al empleo o al crecimiento profesional, pues son consideradas una “amenaza a la productividad”.

El abandono

En el caso de las relaciones de matrimonio o concubinato se refiere al desamparo del hombre hacia la mujer y los demás miembros de esa familia. Este fenómeno ha desatado otra clasificación de violencia,  la económica, que se interpreta como el control que lleva a cabo el hombre de los ingresos económicos para someter a la mujer, afectando su dignidad seguridad y estabilidad emocional, pues la  convierte en objeto de uso resignado a someterse para acceder al dinero que necesita para su manutención y otras necesidades.

La violencia sexual, un fenómeno aparte en la violencia contra las mujeres

En esta clasificación es necesario realizar una clasificación aparte, debido a las diferentes manifestaciones de violencia, tanto física como psicológica, que pueden sufrir las mujeres  en su entorno personal, familiar y  profesional.

Esta clasificación encierra rubros muy específicos como:

El hostigamiento sexual

En el que se contempla desde miradas, expresiones faciales, comentarios, tocamientos y toda aquella expresión que insinúe o declare una propuesta de carácter sexual hacia la mujer. El hostigamiento es muy común en las áreas de trabajo, lo que provoca un daño importante a la imagen y autoestima de la mujer, pues hay muchas que por conservar un empleo toleran este tipo de actitudes o incluso llegan a fomentarlas para asegurar la estabilidad laboral, haciendo a un lado su dignidad.

La violación y el estupro

Que es la máxima expresión de violencia sexual, la primera, porque se trata de una penetración sexual por la fuerza, que daña no solo el pudor, sino la psicología y autoestima de la mujer; mientras que el estupro -que consiste en tener una relación sexual con una persona menor de edad, valiéndose del engaño o de la superioridad- que llega a tener consecuencia físicas y sociales al darse el fenómeno de los embarazos no deseados y el consecuente abandono por parte del hombre.

Hay que subrayar es que la violación y el estupro se puede dar dentro del matrimonio y la familia, situaciones que por desgracia no se denuncian, ya sea por miedo a desatar un escándalo familiar o por la errónea interpretación de que así es la convivencia con la pareja.

El fenómeno de la violencia hacia las mujeres en México solo se puede erradicar mediante la denuncia pública y legal, la garantía de la efectividad en la aplicación de la ley por parte del Estado y  la promoción en todo el país de la cultura del respeto hacia el género femenino desde los niveles más elementales de la educación.

Solo de esta forma se podrá decir que México es un país con  igualdad de oportunidades, parte de la solución está en manos de las mujeres mexicana y su poder de decisión.

Imagen: Entorno Laboral
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