Publicado en Educación

Evaluación Institucional y Calidad

Evaluación Institucional y Calidad.

 

María Luisa Valverde D.L.

Estudiante de la Maestría en Ciencias de la Educación.

UVM Campus Querétaro.

 

Uno de los temas que adquiere mayor relevancia dentro del ámbito pedagógico es el de la evaluación; la necesidad de evaluar el sistema educativo es relativamente reciente, y se registra en categoría de las políticas públicas, pretende distinguir el estado del sistema en su conjunto, medir su eficiencia y establecer una valoración; contribuye a que las instituciones se conozcan mejor a sí mismas, que la sociedad disponga de información más objetiva sobre las condiciones  en que se está operando, igualmente  orienta a identificar y diseñar estrategias encaminadas a que dichas instituciones cumplan los requerimientos de la sociedad en su conjunto. (Amigues, Zerbato, 1999).

En una palabra se busca una mayor calidad dentro de las instituciones de educación superior; en este ensayo se pretende analizar sí la calidad educativa y la evaluación están vinculadas para el buen funcionamiento de las instituciones de éste nivel.

En su concepto más amplio, según el diccionario de la real academia, evaluar significa “valorar”, dar valor a algo, se considera una operación inherente a toda actividad humana intencional y por tanto debe de hacerse de una manera sistémica y organizada para obtener resultados.

El sentido de la evaluación es conocer dónde estamos para poder tomar una decisión recogiendo la mayor información posible, “es un momento en el camino para apreciar lo caminado” (CONEAU, 1997)

 La evaluación institucional o universitaria se define cómo un conjunto de prácticas, métodos, conocimientos bien diversificados y progresivamente desarrollados en el transcurso de los años con el objeto de dar respuesta a una necesidad específica: la de una mejor gestión de las universidades. Ello implica favorecer en la universidad todo aquello que le permita alcanzar sus objetivos de enseñanza e investigación y fortalecer la calidad de sus actividades. (Simoneau, 1992, p. 45).

Las organizaciones escolares deben de contar con un sistema de indicadores instaurados, a partir de las estrategias establecidas, con el objetivo de monitorear su avance, cumplimiento y en general la operación de la institución.  

 La idea de calidad dentro de las instituciones educativas empieza a utilizarse a partir  de la década de los ochentas, tomando algunos conceptos del argot de la administración de empresas, con el fin de organizar el trabajo educativo y de desarrollar mejor su razón de ser. Un ejemplo de ello son las ideas de: mejora continúa, proceso, cliente, expectativas, satisfacción, servicio, inspección, recurso, oferta entre otras.

Etimológicamente la palabra calidad deriva del latín cualitas y según el diccionario de la real academia española su significado es, propiedad o conjunto de propiedades inherentes a una cosa que permiten apreciarla como igual, mejor o peor que los restantes de su especie. El término en si resulta polifacético y a menudo subjetivo, siendo actualmente uno de los conceptos más importantes en el mundo empresarial, asumiéndolo como “el grado de satisfacción con el que se provee al usuario de los productos o servicios.” (Millán, Rivera, Ramírez, 2001 P. 29).

La evaluación institucional, de nivel superior,  tuvo su origen en los Estados Unidos, ya que en esa nación existe gran amplitud y heterogeneidad de su sistema de educación superior, en especial, la coexistencia de universidades públicas y privadas de diversos niveles y condición, por lo que se hizo imprescindible contar con criterios y parámetros que permitieran velar por su calidad y su capacidad de cumplir la misión que les corresponde. Formándose conceptos y estándares que les permitiera una mayor homogeneidad.

Como se mencionó, la calidad implica procesos de mejora continua, y para ello se requiere una constante medición de las fases que lo conforman, es decir, mediante la evaluación, se verifica sí el currículum es adecuado o pertinente, si se logra la cobertura, si los procesos administrativos son eficientes, eficaces y sí los educandos han logrado desarrollar las competencias para la vida, la cohesión e integración social.    Según Schmelkes, (1992, citado por Yzaguirre, 2000), para que efectivamente pueda existir una relación entre evaluación y calidad de la educación, se requieren importantes mediaciones cuya ausencia ha impedido, en muchos lugares y en el pasado, que la existencia de evaluación asegure calidad de la educación:

 -El desarrollo de investigación evaluativa.

-La Evaluación que verdaderamente sirve para mejorar la calidad de la  educación es la que se realiza en función de la Planeación Educativa.

-El uso, por parte de los tomadores de decisiones, de la información de la investigación evaluativa.

-La socialización de la información y de la investigación evaluativa.

Por tanto se hace indispensable que todos los sectores de la institución estén involucrados, que participen en la planeación educativa, que exista dentro de las instituciones investigación y especialmente en evaluación, para que a la vez se realice una prospección del perfil de egreso, las competencias a desarrollar según el currículum de cada profesión; los programas de desarrollo integral que se pretenden lograr en cada una de las escuelas o facultades, que los docentes, directivos y administrativos conozcan, comprendan los resultados de la investigación evaluativa, y en conjunto puedan tener una mejor planeación y se lleguen a fijar la misión la visión los objetivos de las instituciones de enseñanza superior.   

En México la Secretaría de Educación Pública preocupada y ocupada por la calidad educativa de sus escuelas conjuntamente con otras organizaciones integraron un grupo técnico de trabajo que tomó la iniciativa de generar una guía de uso voluntario que facilite el uso de la norma ISO 9000 10015 (organización para la estandarización, siglas en inglés, lineamientos para la interpretación en programas de educación).   Las organizaciones educativas de diferentes países de Latinoamérica han depositado confianza en los beneficios que trae consigo la implementación de certificación de un sistema de gestión de la calidad; basándose en esta norma y al observar los resultados y la mejora continua en otras organizaciones de diferentes rubros, agregándose así, el concepto de formar  una cultura de la calidad dentro de las escuelas. 

Cultura de calidad son un conjunto de suposiciones básicas compartidas por un grupo que las ha aprendió y que ayuda a resolver sus problemas de adaptación externa e integración interna, y que ha funcionado lo suficientemente bien como para considerar válidas y por consiguiente, valiosa para ser enseñadas a los nuevos miembros de la institución como la forma correcta de actuar, percibir, pensar y sentir en relación con los problemas institucionales. (Schein, 1992, citado por Millán, Rivera y Ramírez, 2001, p. 33).

La implementación de un sistema de Gestión de calidad puede mejorar la administración de los procesos más importantes, control de las áreas clave, teniendo un mayor orden, una mejor organización para alcanzar los objetivos propuestos, asimismo contribuir a que los educandos, obtengan desempeño escolar más eficiente, que observe el cultivo de un conjunto de valores que permitan ejercer una serie de prácticas institucionales, haciéndose un proceso sistematizado y sustentable a mediano y largo plazo.

Sí la racionalidad y las posibilidades de la ciencia y la tecnología se complementa con el carácter de responsabilidad social del humanismo y las ciencias sociales, se podrá obtener equilibrio y armonía dentro de las universidades, evitándose los antagonismos y las combinaciones eclécticas.  

La evaluación siempre se constituye en un tema de difícil abordaje por parte de las distintas instituciones y las universidades no son una excepción, ya que todo proceso de evaluación pone en evidencia múltiples aspectos relacionados con las características y procesos educativos y de gestión de las casas de altos estudios. Esto, en muchos casos, genera resistencia por parte de los actores que se sienten sometidos a un control extra, pudiendo generar molestia con respecto a las maneras normales de funcionar o como una amenaza de algunos intereses ya instalados, ya sean burocráticos, socio-políticos, sindicales, disciplinarios, departamentales o individuales. Es importante por tanto que la dirección de las instituciones, estén realmente de acuerdo, que se involucren en el proceso para que él mismo se convierta en una expresión de participación, compromiso con la calidad educativa de la institución en la cual actúan, de allí que también será muy positivo la colaboración de los docentes, administrativos, padres de familia, y funcionarios en la prospectiva de las universidades, para que desde un principio, se lleguen a acuerdos, y se establezcan los objetivos; no es fácil ya que requiere de un gran trabajo en equipo, del ejercicio de un buen liderazgo, rodearse de personas proactivas, capaces y comprometidas con la educación de calidad. Los directivos, deben establecer un claro y manifiesto gobierno, crear un clima propicio, facilitar de recursos humanos y materiales en cantidad y en calidad elegir las estrategias convenientes, reflexionar y prepararse bien para responder al contexto y a las necesidades del país y de la sociedad. Una profunda toma de conciencia en su responsabilidad social.

Para la comisión nacional de evaluación y acreditación universitaria del ministerio de Educación de la república de Argentina, “la evaluación no son solo los datos, aunque éstos sean indispensables, sino, el proceso por el que se aprecia y discierne el valor de las acciones y realizaciones; un proceso profundamente humano que se nutre y se articula en el diálogo, la discusión y la reflexión”. (ANCAU, 1997).

Es importante que se evalúe constantemente para poder seguir  planeando, adecuando los objetivos a las necesidades detectadas, la evaluación puede ser eficaz si las instituciones están abiertas a la innovación y al cambio, bajo una perspectiva crítica pueda haber un mejoramiento, calidad y progreso, luego entonces la calidad y evaluación se encuentran vinculadas en este proceso de innovación, crítica y excelencia.  

Las universidades y las instituciones de educación superior son generadoras de conocimiento, construyen el futuro de las naciones  desarrollan las auténticas prioridades de los pueblos para solucionar sus problemas, son componentes de los cambios sociales de los países en la medida que se tenga un carácter crítico, el cual aunque muy pocas veces es escuchado íntegramente, influyen en las direcciones de los procesos sociales que toman las naciones (Acosta, 2008).

Bibliografía.

     Ahumada, P. (2005). Hacía una evaluación auténtica del aprendizaje. México: Paidós.

     Amigues, R, Zerbato, P. (1999). Las prácticas escolares de aprendizaje y evaluación. En Zerbato-Poudo (Eds.), La Evaluación: Resumen Histórico. (pp. 172-191). (2a. ed.). México: Fondo de Cultura Económica.

Millán, A, Rivera, R, Ramírez, M. (2001). Calidad y efectividad en instituciones educativas. México: Trillas.

Ruíz, M. (2000). Sistemas de planeación para instituciones educativas.  García, P, Gross, F, Vidal. P. (1992) Pequeño Larousse Ilustrado.

(40 ed.). México: Larousse.

Márquez, P, (2012). Calidad e innovación educativa en los centros. Departamento de pedagogía aplicada, facultad de educación, UAB. Disponible en: http//: peremarques.pangea.org/calida2.htm#inicial.

Yzaguirre, L, (2010). Calidad educativa e ISO 9000-2000 en México. Revista Iberoamericana de Educación. [Revista electrónica], 1681(5653). Disponible en: http// www.rieoei.org/deloslectores/945Yzaguirre.PDF.

 De la Orden, A, 1997. Desarrollo y validación de un modelo de calidad universitaria como base para su evaluación. Relieve, 3 (2). [Revistaelectrónica] Disponible en: http//www.uv.es/relieve/v3n1/relievev3n1 2.htm.

UNESCO. (2012, Febrero). Disponible en: http/www.unesco.org/education/WCHE2009/comunicado es.pdf.

Martínez, E, (2010). La evaluación en la educación superior. Universidad tecnológica de Pereira. Disponible en: http//www.emp-virual.com/datampu/planes/martínezedsup.pdf.

 Simoneau, R, (1991). Publicación trimestral ANUIES. [Revista electrónica]. 79. (3). Disponible en: http://www.anuies.mx/servicios/p_anuies/publicaciones/revsup/res079/txt16.htm,

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