EL TERREMOTO DE 1985, CUANDO NACIÓ LA SOCIEDAD CIVIL.

Mtro. Israel Pérez Valencia

Era el 19 de septiembre de 1985. Mi hermana y yo teníamos pocos días de haber ingresado a la Secundaria 7, que estaba a una cuadra de la avenida 20 de Noviembre que lleva al Zócalo de la Ciudad de México, donde también estaba el edificio de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), en el que trabajaba mi madre.

EL TERREMOTO, TAN SOLO UN MINUTO Y MEDIO.

Pasaron un poco más de 19 minutos después de las siete de la mañana, cuando de repente  en medio del pánico, estudiantes y maestros nos vimos en el centro de uno de los terremotos más devastadores en la historia de México. En el minuto y medio más largo de nuestras vidas conocimos la soledad que da el miedo de sentirse atrapado, meciéndose de un lado a otro sin control, además de observar cómo el  patio de la secundaria se llenaba de pedazos de concreto y vidrios de los edificios aledaños en medio de los gritos y la histeria colectiva.

Cuando terminó el sismo dio paso al pandemónium. Todos corrimos despavoridos de la escuela para encontrarnos un escenario digno del apocalipsis: edificios destruidos, incendios, automóviles aplastados, muertos en las aceras y cientos de personas corriendo y gritando por las calles, entre ellas mi madre, que milagrosamente alcanzó a ver entre la multitud a sus hijos, que caminábamos de la mano como zombies sin dar crédito a lo que veían nuestros ojos.

Mi historia es otra de las muchas que dan paso al doloroso recuerdo de una de las tragedias más significativas en la historia de nuestro país y si seguimos escarbando en la memoria colectiva, recordaremos a los más de veinte mil muertos que manejan las cifras no oficiales, los miles de damnificados, las 70 mil estructuras, entre casas y edificios, que resultaron afectadas y sobre todo, la parsimonia del gobierno de Miguel de la Madrid Hurtado, entonces presidente de México, que desentendido e inútil se quedó impávido y carente de reacción  ante la tragedia.

EL TERREMOTO, CUANDO NACIÓ LA SOCIEDAD CIVIL.

Pero también es importante reconocer que de todo lo que pasa en la vida se rescata algo valioso. Entre los escombros y varillas retorcidas; el olor a muerte y desesperanza, fuimos testigos del milagroso recate de bebés con vida del destruido Hospital Juárez y el nacimiento de un ente que cambió radicalmente las dimensiones de la tragedia: la sociedad civil organizada, que en un ejercicio puro y genuino mostró lo mejor de su espíritu solidario y organizó las brigadas que, cubeta en mano, rescataron a muchos de los sobrevivientes atrapados entre los escombros ante la mirada atónita, pero indiferente, de policías y soldados que tenía órdenes de no internvenir y limitarse a patrullar la zona de desatre “para evitar el pillaje”.

En ese momento, los ciudadanos se dieron cuenta de la fuerza  que pueden generar cuando se organizan; fueron testigos de cómo un Estado que no responde a las expectativas pierde su papel y se hace pequeño. Así, las calles se llenaron de amas de casa, obreros, estudiantes y empleados organizando brigadas de rescate,  cocinas populares y estanquillos de primeros auxilios que ayudaban a todo el que se acercara. Tiempo después, los damnificados se organizarían también en asambleas de barrios, que hicieron más fuerza para exigir los apoyos gubernamentales para la reconstrucción o reubicación de sus viviendas. Todo esto, gracias al nacimiento, en medio de la destrucción, de la sociedad civil.

¿PARA QUÉ SIRVE LA SOCIEDAD CIVIL?

En 1985, miles de ciudadanos abrieron  los ojos y se dieron cuenta del gran error que significa dejar todas las respuestas en manos de un gobierno. Ojalá que el recuerdo de esa sociedad civil de pie a que las nuevas generaciones se organicen y busquen formas de influir en el entorno en el que viven, en vez de esperar a que el gobierno solucione todos los problemas que ahora nos afectan o de hacer simplemente una manifestación pública de desacuerdo e inconformidad.

El legado que dejó la sociedad civil organizada de 1985 ahí está y quedará por siempre en la memoria de los mexicanos; corresponde a las generaciones actuales recogerlo, imitarlo y sobre todo no olvidarlo, pues es la gran muestra de que el pueblo unido jamás será vencido.

Ya lo decía el gran Jim Morrison: “They have the guns but, we have the number…”

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4 comentarios en “EL TERREMOTO DE 1985, CUANDO NACIÓ LA SOCIEDAD CIVIL.

  1. Como siempre, esplendidos artículos, Profesor Israel P. Muchas felicidades, si que me trajo muy tristes recuerdos, el ver la solidaridad del pueblo mexicano, fue impresionante, tantas historias que llegan hasta las lágrimas, en esa época, yo estaba por culminar mis estudios universitarios, y nos unimos muchos jóvenes para apoyar en lo que fuera necesario, hubo muchos en verdad héroes, intrépidos y maravillosos. Hombre y mujeres unidos por una sola causa, ayudar al prójimo, el gobierno como siempre, y lo digo porque me consta, resultó irrelevante su participación, se enfocaron a rescatar cosas materiales, y acordonaban las zonas, un caso muy sonado, fue el rescate de un niño, que les hablaba continuamente, posteriormente se especulo que se trataba de una caja fuerte, que poseía grandes valores, o los donativos extranjeros de espectaculares tiendas de campaña super equipadas y alimentos de primera, que nunca llegaron a manos de los damnificados, la gente del pueblo preparaba sus guisos, y los repartían a todos aquellos grandes personajes anónimos que trabajaron con gran ahínco,en fin tristes historias que nos dejaron un recuerdo amargo, donde todos los ciudadanos mexicanos, y el gran apoyo extranjero, hicieron historia ante una desgracia de tremenda magnitud. ATTE. LUHEM

  2. Excelente artículo, yo tenia 8 meses de nacido cuando ocurrió esta tragedia, sino fuera por mi hermano de 10 años que alcanzo a retirarme de la cama donde estaba durmiendo hubiera muerto por la enorme televisión que se cayo de la repisa, conozco mucha gente que quedo totalmente marcada por este evento y espero que si se vuelve a presentar otro de igual magnitud, se pueda llegar a la misma union que existió en aquella epoca, saludos.

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