COLUMNA CONEXIÓN UNIVERSITARIA.

LA EXTORSIÓN TELEFÓNICA, UN DELITO ANÓNIMO Y ANGUSTIANTE.

Mtro. Israel Pérez Valencia.

La delincuencia en México se ha diversificado en los últimos años. Una de sus modalidades es la extorsión telefónica, con la que los grupos criminales han ido ampliando sus actividades ilícitas que les garanticen obtener ganancias económicas a costa de una ciudadanía, que en la mayoría de los casos, se encuentra totalmente desprevenida y en la posibilidad constante de ser las próximas víctimas de estos delincuentes.

 De acuerdo a información proporcionada por la Procuraduría General de Justicia del Estado de Querétaro (PGJEQ) en el 2009 la delincuencia obtuvo ganancias por más de 2.5 millones de pesos a través del delito de la extorsión telefónica, eso sin contar las pérdidas de muchos ciudadanos del  crédito de sus teléfonos móviles por esta misma actividad.

 LA EXTORSIÓN TELEFÓNICA, UN DELITO ANGUSTIANTE.

 A este respecto, la PGJEQ explica cuáles son  las modalidades más comunes de extorsión telefónica:

1. FAMILIAR SECUESTRADO. La potencial víctima recibe una llamada en su teléfono celular o residencial, en la que una persona -puede ser una grabación- pide ayuda a gritos porque la tienen ‘secuestrada’, inmediatamente el delincuente toma el teléfono y hace creer a la víctima que la persona ‘secuestrada’ es su familiar, exigiéndole la entrega de una cantidad de dinero como rescate, y amenazando con hacerle daño en caso de que no se realice el depósito.

2. AMENAZA DE SECUESTRO U OTRO DAÑO. El delincuente, también a través de una llamada telefónica, asegura tener vigilada a toda la familia de la potencial víctima, o bien, tener conocimiento de que desde el número al que está marcando se realizaron reportes o denuncias anónimas, relacionadas con la ‘operación del grupo’ (venta de drogas o armas, secuestros, etc.), y estar decidido a causarle un daño muy grave en cualquier momento, a menos que acceda a depositar una considerable suma de dinero, a cambio de lo cual le ofrece no volver a molestarle, o incluso brindarle ‘protección y seguridad’. En esta modalidad, el delincuente generalmente dice formar parte o ser ‘el comandante’, de algún conocido grupo de la delincuencia organizada, tal como los zetas, la familia michoacana u otro cártel.

3. FAMILIAR DETENIDO. Esta modalidad, que se podría considerar mixta, es una de las más frecuentes últimamente. Consiste en que el delincuente llama a la potencial víctima presentándose como un familiar -generalmente ‘el sobrino consentido’-, que viene de visita desde Estados Unidos y pasará al día siguiente a saludarla y dejarle unos ‘regalos’; comúnmente esta llamada causa tal sorpresa a la víctima, que sin darse cuenta puede proporcionar más información, la cual con posterioridad será utilizada en su contra; al día siguiente o unas horas después, el delincuente vuelve a llamar y dice que está detenido, ya sea en la aduana del aeropuerto o en un retén policiaco en la carretera, dado que traía más efectivo del que debería traer; comunica a la víctima con un supuesto comandante, quien le exige dinero a cambio de liberar a su familiar, instruyéndole para que deposite; es posible que, a fin de obtener más dinero, le hagan creer que también le encontraron armas o droga.

 

4. GANADOR DE PREMIO. En esta modalidad, la potencial víctima recibe en su teléfono celular un mensaje de texto diciéndole que en el sorteo efectuado por alguna fundación de beneficencia en conjunto con la compañía de telefonía celular, su número resultó premiado con un automóvil y una considerable suma de dinero, y se le proporcionan un número telefónico al cual el ‘afortunado’ debe marcar para reclamar su premio; en dicho número contesta una persona que se ostenta como funcionario de la ‘oficina de rifas y sorteos’ de la Secretaría de Gobernación, dice a la víctima que en efecto se ha ganado un premio, y que a fin de que le sea entregado inmediatamente, es necesario un último trámite, consistente en depositar un porcentaje del valor total del premio. Curiosamente, los que más realizan este tipo de llamadas son tipos con acento norteño y que tienen a la mano los jingles de la compañías de telefonía celular.

Si la víctima realiza el depósito, es posible que los delincuentes le digan que, precisamente debido a ello, su número volvió a entrar al sorteo y resultó premiado ahora con una casa, solicitando un nuevo depósito de dinero.

 5. ARTÍCULOS EN OFERTA. El delincuente llama a la potencial víctima ostentándose como ejecutivo de ventas de una importante tienda departamental, asegura tener un lote de computadoras portátiles u otros artículos costosos, y haber recibido indicaciones del gerente general, en el sentido de ofrecer tales artículos a los clientes distinguidos de la tienda a un precio preferencial; afirma que el número al que está marcando aparece en sus registros como el de uno de sus clientes más distinguidos, motivo por el cual le ofrece el o los artículos a menos de la mitad de su precio, pero le solicita que se decida y haga el depósito del importe a la mayor brevedad posible, puesto que hay muchas personas interesadas en la oferta.

Por desgracia, el delito de extorsión telefónica, como otros  que ocurren en México, no son denunciados a las autoridades; en muchas ocasiones, se debe  a la ignorancia sobre cómo hacer la denuncia y a la eterna desconfianza que se tiene de las autoridades. Además, hay que reconocer que el proceso de investigación de este tipo de ilícitos puede ser tardado, lo que aumenta las suspicacias ciudadanas respecto a la efectividad de las instancias procuradoras de justicia.

¿QUÉ SE DEBE HACER ENTONCES ANTE LA EXTORSIÓN TELEFÓNICA?

 Lo primero que se debe de hacer el guardar la calma ante la llamada telefónica del extorsionador. Es evidente que la emoción de haber ganado un premio o la angustia de un supuesto familiar secuestrado, no permiten pensar con claridad y se cae en el error de hablar más de la cuenta, que es a lo que le apuestan los criminales precisamente. En ambos casos es recomendable no dar ningún tipo de información , si se trata de un supuesto secuestro o de un familiar detenido, colgar inmediatamente y comunicarse directamente con el familiar en cuestión; si se trata de premios no dar información alguna sobre cuentas bancarias, referencias personales o familiares ni depositar crédito de teléfono celular a los números que el extorsionador indique.

Finalmente y aunque pareciera algo engorroso o inútil, es fundamental hacer la denuncia a las autoridades correspondientes. La PGJ ofrece a la ciudadanía el 01 800 975 57 76 que es un teléfono a nivel nacional para orientar a la población sobre qué hacer ante esta actividad delictiva y se puedan hacer las indagatorias necesarias.

Como ciudadanía debemos asumir nuestra responsabilidad en lo referente al combate a la delincuencia. Reconocer que  en muchas ocasiones las autoridades llegan a ser rebasadas por los  criminales  porque la ciudadanía se sumerge en la  indiferencia y la resignación ante los delitos de los que son víctimas; de ahí la importancia de informarse y hacer las denuncias correspondientes.

¿Que puede ser engorroso y tardado? Es posible, pero a la larga valdrá la pena.