Publicado en Periodismo.

Columna Conexión Universitaria.

 

 

EL BULLYING ¿DE QUIÉN ES LA RESPONSABILIDAD?

 

Mtro. Israel Pérez Valencia.

El pasado lunes, 15 de agosto, los medios de comunicación informaron sobre el suicidio de un menor de 13 años de edad, quien se ahorcó en su domicilio ubicado en la ciudad de México.

La razón aparente por la que se quitó la vida el niño, era que sufría de un severo ataque de depresión, producto del Bullying del que era víctima en la escuela meses atrás.

Para todos los que no estén informados al respecto, el fenómeno del Bullying consiste en el acoso o abuso de cualquier tipo que se genera entre amigos o compañeros de clase, generalmente en la educación básica o media superior.

Como tal, este fenómeno no es nuevo; todos en nuestro bagaje de recuerdos estudiantiles ubicamos a dos o tres compañeros, los cuales eran conocidos como lo “gandallas” de la escuela o del salón, quienes por su físico o búsqueda de identidad golpeaban u hostigaban a los demás estudiantes.

¿Por qué entonces el “Bullying” ha impactado a los niños y jóvenes de esta época? ¿En qué se diferencian los abusos entre niños y jóvenes que ahora es un problema que puede conducir incluso hasta el suicidio?

La respuesta está en los medios de comunicación. Al hacerse más portátil el acceso a Internet y las redes sociales, los abusadores tienen el poder no sólo de hostigar o humillar a un compañero, sino también de grabarlo, tomar fotografías con su teléfono celular o inclusive robar material de su computadora personal  para después subirlas a Facebook, Twitter o cualquier otra red social, y así la humillación o acoso sea masivos y más degradantes.

Por desgracia, los organismos educativos y gubernamentales están apenas en la etapa de conocer el fenómeno y sus causas. La encuesta Convivencia Escolar realizada en primarias y secundarias de la ciudad de Querétaro es una prueba de ello.

Resulta cuestionable el hecho de que en este instrumento se hicieran preguntas que cayeran en una obviedad de respuesta, lo que representa un sesgo en la investigación; como por ejemplo: “¿Has maltratado física, verbal o psicológicamente a alguien?” ¿Quién de los estudiantes podría contestar honestamente ante tal cuestionamiento a sabiendas que se está investigando el Bullying?

Por ello, es importante que los padres de familia entren en acción, a través de estrategias fundamentales, como son:

El promover una mayor comunicación con los hijos. Aunque puede parecer algo imposible dadas las dinámicas de la vida laboral que viven los padres de familia, es muy importante que se programen tiempos de convivencia que permitan detectar algún indicio de Bullying en nuestros hijos, además de inculcarles una actitud de confianza hacia sus padres cuando sientan que algo no anda bien.

Por otra parte, es fundamental el promover una cultura de respeto. Nuestros hijos deben estar consientes del daño que pueden producir en sus compañeros y las consecuencias a las que serán sometidos en caso de que caigan en el Bullyng o cualquier otro tipo de abuso.

Y finalmente, hay que revisar qué es lo que hacen en las redes sociales. Al ser niños de primaria y secundaria, no suelen estar muy claros respecto al uso que le dan a la Internet. En este rango de edad, los papás tienen la obligación de revisar las cuentas que sus hijos tienen en las redes sociales, no sólo para evitar en Bullying, sino para revisar qué es lo que llegan a subir en ellas y si no ponen en riesgo su seguridad.

Los casos de Bullying en todo el mundo se deben en gran medida a la falta de comunicación efectiva entre las personas, particularmente entre padres e hijos; por lo que no es posible esperarse al reporte escolar, la muerte de otro menor o la estadística gubernamental. La salud mental de nuestros hijos está en riesgo y nosotros somos responsables únicos de su bienestar.

Publicado en Columna Conexión Universitaria, Comunicación., Cultura., Educación

12 DE AGOSTO, DÍA INTERNACIONAL DE LA JUVENTUD.

La Juventud Rebelde, 

Una necesidad para el futuro de México.

Mtro. Israel Pérez Valencia.

El 17 de diciembre de 1999, la asamblea general  de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), aprobó la recomendación  de la Conferencia Mundial de Ministros de Asuntos de la Juventud, para que se declarara el 12 de agosto el Día Internacional de la Juventud, una fecha que invita a la reflexión respecto al conocimiento de la situación global de los jóvenes, el comprender sus necesidades o aspiraciones y sobre éstas, el  establecer políticas públicas que les permitan su desarrollo pleno en la sociedades de todo el mundo.

Y es que el hacer una pausa para reflexionar sobre este tema es una necesidad imperiosa, si tomamos en cuenta que serán precisamente los jóvenes los que tendrán la responsabilidad de manejar los destinos del mundo en unos cuantos años.

Ante este panorama ¿Están los jóvenes lo suficientemente preparados y consientes de la responsabilidad que van a adquirir? En el caso de nuestro país ¿Cuáles son los jóvenes que necesita México?

De entrada, es un hecho que los jóvenes mexicanos no cuentan con todo lo necesario para cambiar este país y hacerlo algo mejor, se tiene una deuda histórica con ellos respecto a las oportunidades de crecimiento personal y profesional que los tienen sumidos en la resignación y la incertidumbre.

No obstante, conviene señalar que este panorama puede cambiar en muchos sentidos, si los jóvenes de este país adoptan una actitud rebelde hacia su entorno.

Y no, no se trata de emular la trasnochada telenovela del Canal de las Estrellas ni nada por el estilo. Es más bien una rebeldía enfocada a asuntos más profundos y comprometedores.

Los jóvenes deben ser rebeldes para desafiar a sus padres, que en una falsa lógica de lo que es la protección hacia los hijos, les solapan ser de los que “ni estudian ni trabajan” o las lamentables “mientras me caso”, las que vislumbran su destino como afables amas de casa dependientes de su marido.

Rebeldes contra el sistema que los empuja a ser individualistas y centrar su vida en el exclusivo éxito personal, a los que sólo les interesa su propio beneficio y que nunca voltean a ver su entorno y lo que podrían aportar a él.

Rebeldes contra los que les invitan a desafiar  sólo los límites de su cuerpo y no los de su mente o pensamiento. Esos que les abren las puertas para  vivir en el intolerante mundo de la imagen y las apariencias, lleno de superficialidad y vacío.

Rebeldes contra los hombres y mujeres del poder que ponen en duda sus capacidades y anhelos. Los que les cierran las puertas con la idea de que ustedes no serán capaces de tocar en otras.

Rebeldes contra la ignorancia, la pasividad y la resignación estéril.

Rebeldes contra los que les pongan límites a sus sueños.

Y sobre todo, rebeldes contra los que creen que los jóvenes no pueden asumir el compromiso de echarse el país a cuestas dentro de unos años.

Nuestro país necesita urgentemente que sus jóvenes tomen conciencia de quiénes son y de lo que deben de hacer; que, como dijo el poeta Mario Benedetti, no busquen salvarse, que no reserven del mundo sólo un rincón tranquilo para resguardarse e ir sobrellevando su existencia.