Publicado en Comunicación., Cultura., Educación

TEMARIO DEL TALLER DE REDACCIÓN DINÁMICA.

Autodiagnóstico de ortografía.

La identificación del nivel ortográfico a través de ejercicios proporcionados por el docente.

Autodiagnóstico de redacción.

La capacidad de estructurar textos a través de ejercicios proporcionados por el docente.

Cualidades del lenguaje escrito.

Características del lenguaje escrito.
El acto de redactar.
Cualidades de la redacción moderna: Concresión, claridad, adecuación, ordenamiento funcional y actualidad idiomática.

La correcta estructuración de textos en la redacción.

Estructura interna y externa de un escrito.
Estructuración de un escrito (Partes esenciales y partes accesorias).
La importancia del estilo en la redacción dinámica.
Herramientas para la revisión de textos.

La correcta utilización de las reglas ortográficas.

La importancia de las reglas ortográficas en la redacción de textos.
Uso correcto de signos de puntuación y acentos

Tipos de texto.

Estructuras de textos funcionales y persuasivos.

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Taller de Redacción Dinámica.

Redactar correctamente representa una ventaja

a nivel personal y profesional.

Por ello, la Academia de Ingeniería de Querétaro

organiza el

Taller de Redacción Dinámica.

¡Cupo limitado!

Iniciamos el 20 de agosto.

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¿Vives fuera de Querétaro y te interesa el taller?

¡Puedes solicitarlo en línea!

(Vía Skype y correo electrónico).

Pide informes en: israelpv73@gmail.com

 

Referencias del instructor en el siguiente enlace:

http://www.linkedin.com/pub/israel-p%C3%A9rez-valencia/73/966/941

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SER COMUNICÓLOGO…

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Mtro. Israel Pérez Valencia. 

Hace poco, un exestudiante y buen amigo posteó en su cuenta de Facebook una imagen que intentaba (y subrayo lo del ‘intento’) describir las ‘cualidades’ de un comunicólogo. Según el autor de esa imagen -quien por cierto tiene problemas con la acentuación de sus textos-  las cualidades que tienen los que estudian o estudiaron Ciencias de la Comunicación son:

Nunca está conforme con la ‘programación’, supongo que de los medios.

Gran gusto por la música y sus géneros.

Elabora bien sus mensajes, excelente orador en sus ‘verbos’ telefónicos.

Excelente compañía y amante.

Tiene un gran intelecto. Simplemente son perfectos.

¿Eso es ser comunicólogo?

Ahora bien, aunque se le puede dar cierto crédito a algunas de sus afirmaciones, este decálogo de cualidades raya, irónicamente, en uno de los grandes defectos de muchos comunicólogos, tanto estudiantes como egresados, que es la superficialidad. El haber estudiado Ciencias de la Comunicación no da per se, ninguna cualidad. Muchos egresan de la carrera y aun así no logran ser auténticos comunicólogos porque no asumen los grandes compromisos y responsabilidades inherentes a la profesión.

Hay que reconocer que existen jóvenes que estudian Ciencias de la Comunicación porque les parece muy ‘chic’, ‘fashion’ o porque buscan fama o presencia en los medios como locutores, conductores o simplemente ser el ‘atractivo visual’ de un programa de televisión, dando prioridad a la imagen  sobre el talento o las competencias. Esto, además de limitar los alcances de la profesión, reduce las posibilidades de conseguir empleo, pues se queda el estigma de que el comunicólogo no sabe hacer otra cosa más que salir en radio o televisión.

Entonces ¿Qué cualidades debe tener un comunicólogo?

Por la naturaleza de la profesión, los comunicólogos deben tener competencias básicas independientes de su especialización, como son:

Domino del lenguaje escrito.

El auténtico comunicólogo escribe, no solo porque sabe, sino porque lo domina. Su conocimiento del lenguaje lo hace encontrar siempre las palabras adecuadas para ser directo, contundente y preciso. Conoce el poder de las palabras y por ello siempre sabe qué expresar y cómo hacerlo para influir en el entorno. Puede escribir su pensamiento en 140 caracteres o 20 cuartillas sin perder la intencionalidad del mensaje. Su ortografía es impecable no solo porque conoce el idioma sino porque sabe que es parte de su naturaleza el perfeccionarse a sí mismo en esa rama de las ciencias de la comunicación. Para esta profesión los ‘choros’  son signos inequívocos de ignorancia y banalidad.

Es un referente cuando habla en público.

Un comunicólogo  habla correctamente en público, lo domina y no solo eso, sabe cómo seducir a su auditorio. Sus conocimientos en kinesis, proxemia y paralenguaje lo hacen controlar el escenario y brindar a su presentación credibilidad y congruencia. No teme ser visto o juzgado por otros, porque se sabe preparado. Su discurso, hablado o escrito, siempre está estructurado para cumplir propósitos comunicativos específicos.

Siempre están informados de su circunstancia histórica.

El comunicólogo es periodista por naturaleza. Asume la obligación profesional de estar informado sobre lo que ocurre en su entorno y más allá. Tiene hambre permanente de conocimiento; lo que no sabe lo averigua porque domina las tecnologías de la información. Sabe que la comunicación es el punto de partida en las relaciones humanas, por eso tiene la capacidad de observar, analizar e interpretar el comportamiento de los grupos sociales y políticos. Es analista, se le busca para que dé su opinión en diferentes foros porque siempre ve más allá de lo evidente.

Tiene una afinidad por el arte.

Independientemente de sus gustos personales, el comunicólogo conoce y valora el arte; sabe de géneros musicales, cine, teatro o literatura; está al tanto de la historia, las tendencias y expresiones artísticas, pues sabe que son parte importante de sus proyectos de comunicación.

Esto va de la mano de su capacidad creativa; el comunicólogo es un generador permanente de ideas y las convierte en proyectos aunque no se les hayan solicitado. No están esperando  que su jefe o cliente le digan cómo hacer las cosas, el comunicólogo propone soluciones.

Esas son las cualidades básicas que debería tener un comunicólogo; como se puede observar, son mucho más profundas y trascendentes que ser un ‘inconforme de la programación’ o saber ‘echar verbo’, es toda una profesión y sobre todo, una responsabilidad social.

Por eso, no cualquiera es comunicólogo, aunque  haya estudiado la carrera.