Roma y la vorágine emocional

Por Israel Pérez Valencia

Desde el 2014, cuando el mismo Alfonso Cuarón ganó el Óscar al mejor director por su película “Gravedad”, la vorágine emocional ha sido la misma en nuestro país: exaltación, memes y miles de mensajes en redes sociales aludiendo al orgullo nacional que representa el obtener este premio internacional del cine. Así se repitió con el doblete de Alejandro González Iñárritu en 2015 y 2016 y  Guillermo del Toro en 2018.

En 2019 no fue la excepción, los mexicanos nos dimos el lujo de repetir la “vorágine emocional oscariana”, con el agregado de que “Roma”  no solo consiguió el premio al mejor director, Alfonso Cuarón, sino también a la mejor fotografía y la mejor película extranjera, algo inédito en la historia del cine nacional.

Por todo esto deberíamos estar orgullosos de que los mexicanos hacen cine de calidad y reconocimiento internacional que vale la pena impulsar, sin embargo, el papel tan destacado que han tenido los mencionados directores, no ha sido suficiente para que en nuestro país se proyecte a nuevos directores, cineastas, camarógrafos y guionistas.

El cine nacional sigue sometido a presupuestos magros por parte del Instituto Mexicano de Cinematografía (Imcine) -su principal patrocinador- la falta de inversión por parte de las empresas y las grandes cadenas, que dan preferencia a quienes promueven el cine de pastelazo, como “Mirreyes vs Godínez” o adaptaciones cómicas importadas de historias vacías e intrascendentes, como “La boda de mi mejor amigo”, que se realizan con actores de la televisión para llamar la atención del público.

No hay que olvidar que los directores mexicanos que han destacado en los Academy Awards han producido sus películas –incluida “Roma”– con el apoyo de extranjeros, que  reconocen su talento.

Lo sucedido con Alfonso Cuarón debe darnos gusto como mexicanos, pero también despertar nuestra conciencia para exigir que se apoye e impulse el cine mexicano de calidad. En 5 de las últimas 6 ediciones de los premios de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de los Estados Unidos  se ha reconocido a directores nacionales.

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¿Acaso no son suficientes para que tanto el gobierno como las productoras apoyen a los nuevos talentos que se están generando en las escuelas de cine y universidades?

¿Acaso no es el pretexto perfecto para que el público le ponga, a partir de hoy, un miligramo de exigencia a lo que se presenta de cine nacional en las pantallas, tomando en cuenta que para churros hay una gran oferta de películas extranjeras?

¿Alcanzará la vorágine emocional y el orgullo nacional como para hacer todo esto a partir de hoy? Valdría la pena.

Por cierto, sobre el fenómeno Yalitza Aparicio no queda mucho que decir, al final, solo resultó en un  anecdotario de posturas para el entretenimiento del público, que no contribuyó  mucho a que la gente se interesara más por la película, lo realmente importante.

El racismo y la discriminación a los indígenas ya existían en nuestro país antes de Yalitza Aparicio, el problema es que los mexicanos caemos en la hipocresía de indignarnos cuando lo vemos en historias como la de ella en los medios, y se nos olvida que lo practicamos todos los días en nuestra vida cotidiana.

 

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Prohibido votar por una indígena

Por Juan Villoro

Publicado en: The New York Times en Español

María de Jesús Patricio no obtuvo el registro como candidata independiente a la presidencia de México. Sin embargo, la causa a favor de grupos minoritarios y contra la discriminación seguirá su camino para cambiar el país. Más información aquí–

 

Noticias del Imperio, de Fernando del Paso

Les compartimos esta interesante  novela: Noticias del imperio de Fernando del Paso, que se centra en la trágica historia del efímero imperio de Maximiliano en México a través de su principal protagonista, la emperatriz Carlota, quien en plena vejez, teje recuerdos en torno a su esposo fusilado, desde su fastuosa cuna hasta el crepúsculo de los sueños imperiales. La novela la encuentras aquí–

 

¿POR QUÉ JULIO SCHERER? A LA MEMORIA DEL MAESTRO

Mtro. Israel Pérez Valencia

Julio Scherer

Muchos jóvenes estudiantes de Comunicación o Periodismo, deben de estar contrariados respecto a este personaje. Su fallecimiento, ocurrido el 7 de enero, se convirtió rápidamente en Trending Topic o tema importante de las redes sociales. Otros medios de comunicación –la radio y  televisión– dieron a conocer la noticia lamentando el suceso, en mayor o menor grado.

Pero ¿Por qué tanta atención a Julio Scherer? ¿Por qué tanto reconocimiento o lamentación hacia este personaje?

upload-22464830-45c6-11e4-8ba6-e1eab6ffc982Para la mayoría, Julio Scherer era conocido por ser el director de la revista Proceso. Su nombre aparecía en la portada de esa publicación; otros, tal vez una minoría, fue lector de Scherer en sus múltiples libros en los que abarcó numerosos temas de interés para la sociedad. Y es que su personalidad de bajo perfil no permitía ver, en una primera instancia,  el tamaño real de este personaje y sobre todo, el papel fundamental que jugó en el desarrollo del periodismo crítico e independiente de nuestro país.

Antes de Julio Scherer

¿Cómo era el periodismo en México antes de Julio Scherer? En nuestro país, la relación entre el sistema político mexicano y los medios de comunicación, se sintetizaba en la clásica fórmula porfirista del ‘Pan o Palo’. La censura y control informativo en los medios de comunicación se había transformado en un asunto de complicidad, pues los medios se convirtieron en grandes y redituables empresas al amparo de patrocinio gubernamental. La fórmula era sencilla: El que paga manda, más allá de los ideales de libertad de expresión o derecho a la información. Ningún medio sobrevivía por su tiraje, y el principal anunciante de los medios de comunicación era –y es todavía– el gobierno en sus múltiples instancias, federal, estatal y municipal.

07061951Los medios que intentaron ser críticos fueron silenciados de forma paulatina, primero,  a través   del retiro de los anuncios de propaganda en esas publicaciones, y si eso no daba resultado, venía el ‘palo’: La destrucción de imprentas, materiales y hasta el uso de la fuerza pública contra reporteros, editores y directores de publicaciones u otros medios que ‘se salieran del huacal’.

El sistema político mexicano influyó de manera total hacia la prensa hasta el 31 de agosto de 1968, cuando llegó Julio Scherer García a la dirección del periódico Excélsior, el más importante a nivel nacional en ese entonces.

Durante Julio Scherer

 1968 fue un año difícil para nuestro país. El movimiento estudiantil había sido severamente golpeado por el gobierno y existía un marcado sobresalto en la sociedad mexicana. Para cualquier cabeza sensata, esas condiciones eran las peores como para poder pensar en ejercer un periodismo crítico, en especial, por la conocida mano dura del presidente Gustavo Díaz Ordaz hacia aquellos que intentaran desafiarle.

capture-20150108-115818Pero al parecer, la consigna de “prensa vendida” por parte de los estudiantes hacia los medios, caló en el espíritu de Scherer. A partir de su llegada a la dirección de Excélsior, comenzó una línea de periodismo crítico hacia el gobierno por su actuar en contra de los estudiantes, siendo este periódico el que más cuestionó lo ocurrido el 2 de octubre en la matanza de la Plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco, a través de notas, artículos, fotografías y cartones. La ira del presidente Díaz Ordaz no se hizo esperar, y a partir de ese momento comenzó un proceso represivo de bajo nivel por parte del gobierno hacia Excélsior, mismo que aguantó estoico hasta 1970, cuando terminó ese sexenio.

La llegada de Luis Echeverría a la presidencia de México, en 1970, generó la ingenua creencia de que iba a ser un gobierno distinto al de Díaz Ordaz. Con su discurso de “apertura democrática” el nuevo presidente vendió la idea de que el gobierno sería diferente, y buscó sustentarlo a través de acciones muy significativas, como la amnistía a los presos políticos del 68, los grandes subsidios a la UNAM y el Politécnico, así  como la integración de ex líderes y militantes del movimiento estudiantil en puestos gubernamentales.

Otra parte del discurso de “apertura democrática” de Luis Echeverría fue el respeto hacia el periodismo crítico y los señalamientos de los medios de comunicación hacia el gobierno, lo que se vio reflejado en la gran cobertura que se dio a la matanza del 10 de junio de 1971 y la llegada de una nueva era en el cine mexicano –financiado por gobierno– donde trataban temas  políticos, religiosos y sociales que en otras épocas resultarían inauditos.

untitledSin embargo, la paciencia hacia Excélsior, que era el principal crítico de la corrupción, el mal manejo de las finanzas públicas y la falta de resultados del  gobierno llegó a su límite en 1976, cuando por órdenes del propio Echeverría un grupo de golpeadores manipuló a los integrantes de la cooperativa del periódico para destituir de la dirección a Julio Scherer. Con lo que no contó el gobierno es que muchos periodistas decidieron irse con él por solidaridad y que además fueron los precursores –con la escuela de Scherer– de más medios críticos al gobierno, como la revista Proceso, los periódicos Unomásuno, La Jornada, la revista Vuelta, entre otras.

A partir de ese año, el periodismo en México sufrió una transformación tan importante que no pudo ser detenida por el sistema político. A pesar de sus esfuerzos para domar a la naciente corriente periodística, mediante el retiro de la publicidad gubernamental, la promoción de boicots de otros anunciantes en la publicación, amenazas y hasta desapariciones de periodistas, la línea crítica encabezada por Scherer continuó hasta nuestros días.

imagesXM7TGH0FCon el paso del tiempo, Scherer se convirtió en un mal necesario para el sistema político mexicano. En entregas anteriores se había señalado que la existencia de medios informativos que cuestionen el actuar de los gobiernos, son necesarios para mantener el equilibrio y crear una opinión pública que valore el sentido de un estado democrático, de ahí que los gobiernos tengan la obligación de permitir espacios de crítica y análisis en los medios de comunicación que patrocinan, de lo contrario estarían en peligro de convertirse en estados fascistas y autoritarios.

juliobioLa aportación de Julio Scherer al periodismo en México

Sin embargo, el poder llegar a ser un medio con la capacidad de desafiar las estructuras del poder no es algo sencillo o barato, se deben pagar los costos, a veces excesivos, de ejercer la libertad de expresión y el derecho a la información que tanta falta le hacen al país. Por ello, es importante subrayar el gran aporte al periodismo en México de Julio Scherer García, el cual se puede sintetizar en estos puntos:

El ejercicio de un periodismo de investigación responsable –inusitado en los medios de comunicación en México– donde los que lo ejercen están obligados a agotar todas las fuentes de información involucradas en el suceso y que, en caso de caer en imprecisiones, se tiene la puerta abierta a la aclaración y la fe de erratas. La veracidad periodística sustentada en la exigencia hacia los reporteros, articulistas y columnistas.

El trabajo periodístico donde se le exige al que escribe estar bien informado del tema que aborda, la revelación de sus fuentes de información, el respeto a la intimidad de las personas, la exigencia de pruebas fehacientes respecto a sus afirmaciones, el respeto al lenguaje y una  revisión constante de la actualidad, interés y pertinencia de los materiales periodísticos que ofrece al lector.

Un periodismo con decálogo, cuidadoso del estilo, la sintaxis y la redacción de los textos; donde la claridad, propiedad, precisión, brevedad, sencillez, vigor expresivo, armonía y abundancia de vocabulario son la exigencia permanente por el gran compromiso moral y profesional que se tiene con el lector.

La crítica y el análisis a través de periodistas reconocidos, artistas, intelectuales y escritores. El tener  las mejores plumas en la publicación garantiza la calidad del análisis y la variedad de posturas, algo muy necesario la compresión de un fenómeno o suceso.

Y finalmente un periodismo comprometido con sus lectores, sin cortapisas ni clientelismos, algo muy raro en los medios de comunicación en México, donde se pueden abarcar temas que en algún momento incomoden o molesten a los anunciantes u otros sectores. Un periodismo sin la necesidad de ser  “lamebotas” o la vitrina del poder –como ocurre con la mayoría de los medios, sobre todo a nivel local– para llegar a ser un negocio.

julio-scherer-y-el-submarcoPor todo esto, el fallecimiento de Julio Scherer García deja un gran vació en el periodismo mexicano, además de unas trancas muy altas difíciles de saltar por los periodistas que en estos momentos se encuentran en los principales medios de comunicación (se cuentan con los dedos los que pudieran llegar a serlo). Sus detractores de siempre juzgarán que fue un periodista con tendencias “de izquierda”, pero ¿acaso existe el periodismo sin ideología política?; que fue “amante del escándalo” por haber entrevistado a personajes como el sub comandante Marcos del EZLN, Mario Aburto, asesino confeso de Luis Donaldo Colosio o Daniel Arizmendi, el conocido secuestrador conocido como “El Mochaorejas”; o tacharlo de “narco periodista”, por aquella famosa entrevista que le hizo en el 2010 al narcotraficante Ismael “El Mayo” Zambada.

julio-schererLo cierto es que, hasta sus más profundos detractores no pueden dejar de reconocer que el trabajo de Scherer se caracterizó siempre por la veracidad periodística, la existencia de  sustento en sus afirmaciones y por ser el promotor en México del periodismo de investigación. Además de que, su trabajo lo convirtió en un referente a nivel nacional e internacional. Scherer, sin quererlo, hizo escuela en muchas generaciones de periodistas en todos los niveles.

Por eso hay que reconocerlo; por eso Julio Scherer.

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